viernes, diciembre 11, 2009

La niña de Alborch

Ayer salía en la Contra de La Vanguardia una entrevista a Carmen Alborch, que paso a reproduciros. Como SIEMPRE en LA CONTRA otra entrevista de lo más interesante.

El problema que yo veo aquí es, principalmente, ¿cómo alguien de los no pertenecientes a LA CASTA POLÍTICA puede llegar a eso?. ¿Le dejarían?.En el artículo habla de EL CHOLLO DE LA CASTA POLÍTICA EN ESPAÑA. CON EL MISMO título del libro que el año pasado conmoció Italia, el periodista Daniel Montero publica «La Casta». Recoge, sin piedad, en 280 páginas, los privilegios de los profesionales de la política, en un momento muy delicado por el escándalo social del caso Gürtel.

¿CÓMO le explicamos a nuestr@s hij@s la situación?.
Desde luego el tema tanto de forma como de fondo, es ¡¡¡¡de lo MÁS interesante!!!!.


Carmen Alborch, ex ministra de Cultura; ensayista; ahora publica ´La ciudad y la vida´
"Necesitamos chicas que digan ´yo quiero ser ministra´"
LLUÍS AMIGUET - 10/12/2009


Los años - tengo 62-no siempre transcurren cuesta abajo. Nací en la Vall d´Albaida, rojiza como la Toscana. ¿Familia? Feliz: mi madre vive y soy tía abuela. Fui a las Esclavas del Sagrado Corazón: aún se llaman así. La política es el arte de estar juntos: mejor con más presidentas

Necesitamos chicas, muchas más chicas que digan "yo quiero ser ministra"...

La política - oirán-es de ambiciosos corruptos.

Pues yo les explicaría que la ambición es legítima y más para servir a todos; que la mayoría de los políticos somos servidores públicos honrados y que, además, la política es imprescindible.

La política democrática nació como servicio. ¿Hacerla oficio no es pervertirla?

Yo la concibo, con Simone Veil, como "el arte de estar juntos", y si quieres dedicarle tu vida a ese arte..., ¿por qué no? No veo por qué se ve normal que una niña diga "quiero ser artista" y en cambio parece tan raro que esa niña diga "quiero ser presidenta".

¡Acaba de nacer la niña de Alborch!

¿De verdad? Pues espero que gane más elecciones que la de Rajoy.

¿Qué coaching le daría a su niña?

Para empezar, que reivindicara conmigo la ambición política para las mujeres. Que dijera: "Quiero ser política y mandar", y que esté muy orgullosa de querer ser presidenta.

La ambición se perdona menos a ellas.

Por eso tenemos que reivindicarla con razones, que las tenemos: porque tenemos preparación y sólo nos falta voluntad. Mire los expedientes académicos; juzgue la capacidad de trabajo de esas mujeres; los idiomas; la experiencia; la madurez.

Pues ahora fíjese usted en los consejos de administración del Ibex 35.

Lo sé: nadie aplica el código Conthe. Ni siquiera llegamos al 3 por ciento de presidentas de empresa ni al 15% de ejecutivas. Por eso, pese a todo, la política ha adelantado a la empresa en la igualdad de género, y en el Congreso ahora casi estamos a la par.

Si somos tan iguales, ¿para qué empeñarnos en estar al 50 por ciento?

Las mujeres tenemos que estar en política para enriquecerla con nuestra mirada, que es diferente, y nuestro modelo de liderazgo, que es transformacional, lo cual implica saber motivar más y mejor; ganarse la confianza de tu equipo y animarle a dar lo mejor.

¿Es que los chicos no sabemos mandar?

El rol masculino propicia un liderazgo autocrático más centrado en premiar y castigar que en colaborar.

¿Más consejos para su niña?

Que escuche mucho a todos y tome nota de alguien a quien admire, un político que conozca bien: leal, honesto, transparente, competente, valiente y ambicioso...

Si lo encuentra, yo también le admiro.

Los hay. Y mujeres también: fíjese en Michelle Bachelet, en Simone Veil, que es centrista, o en Hillary Clinton...

¿Y Rita Barberá? ¿Esperanza Aguirre? ...

Mejor fijarse en mujeres que hagan políticas de igualdad y no mujerismo.

¿A qué edad debe tener carnet la niña?

Yo fui ministra sin carnet. Más importante que el carnet es el prestigio profesional...

Debería serlo.

... Y algo queamí siempre me ha funcionado muy bien: las redes; redes de amigos con los que hablas, ríes, te diviertes y después proyectas, planificas para la comunidad y realizas esos planes. No basta con ser buen profesional aislado o con tener sólo a tu equipo: necesitas una red que te una a tu tiempo.

¿En qué sentido?

Estar atenta, escuchar, estar pendiente de las tendencias y meter a tu ego en la época sin esperar que la época se adapte a tu ego. Si haces política, no puedes permitirte decir lo que debería interesar a la gente. Tienes que averiguarlo y servirles. No se trata de darles lecciones, sino de aprenderlas.

Llevar las antenas puestas.

Eso es lo que estoy intentando un poco en Valencia con toda la gente progresista con la que un día trabajamos juntos y que ahora se ha ido desencantando y diluyendo y ha dejado así la hegemonía a la derecha...

Que hoy define allí el sentido común.

Son los de la boda de la hija de Aznar, que fue su crisol, y que ahora han sido retratados por todos los escándalos de esa época que gritaba "¡Viva el PAI!" en las bodas.

¿PAI eran recalificaciones masivas?

Planes de actuación integral urbanísticos. Liquidar la huerta a cambio del pelotazo.

Su izquierda valenciana fue cainita.

No más que la derecha, pero a ellos no les pasaba factura electoral serlo. Y después se apropiaron de los símbolos y lograron convertir al PP en "el" partido valenciano.

Simple, pero funciona en todas partes.

Se hicieron con la etiqueta del progreso económico - ahora ya no-y con el populismo desarrollista de los grandes eventos.

¿Su niña política tiene algún futuro en los partidos de listas cerradas y dedazos?

Pues claro que no. Yo estoy por las primarias, con todos sus inconvenientes, porque tienen la enorme virtud de dotar al candidato que gana sus primarias de autonomía frente al resto del partido para poder nombrar a su propio equipo.

Para ganar elecciones en la calle debería empezar por ganar las de su partido.

Y después utilizar las nuevas tecnologías para la transparencia: ¡todo en internet! Nuestro patrimonio y propiedades antes y después de un cargo; nuestros sueldos; los de todos en el partido; las cuentas al detalle del partido; subvenciones, donativos, los gastos de campaña... Todo debe ser publicado.

No podríamos estar más de acuerdo.

Y así, con las reglas del juego limpias y claras, es más probable que esa niña que quiere ser presidenta lo sea.


Necesitamos chicas que digan 'yo quiero ser ministra'
" La niña de Alborch"

"Tú tienes dos ojos, pero el partido - decían los aparatchiks-tiene mil", y lo que propone aquí Carmen Alborch es que sean los ciudadanos los que usen sus mil ojos en internet para escrutar los patrimonios, sueldos, subvenciones, gastos de campaña y hasta el último euro de los partidos. Esa transparencia económica debería ir acompañada por la orgánica con elecciones primarias - ¡qué pronto se olvidaron de ellas!-y listas abiertas. Esas prácticas, sostiene, abrirían el camino tal vez a la ambiciosa y preparada niña de Alborch,que ahora ya debe atreverse a decir en voz alta en su clase "yo quiero ser presidenta", para serlo algún día gracias a un sistema que devuelva a la política su buen nombre.

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