miércoles, febrero 24, 2010

¿Éstos 11 millones de euros "perdidos" a dónde irán ahora?.

Se vé que en Muricia no tienen las "imposibilidades legales" que tenemos aquí. ¿A quien irán destinados ahora los 11 millones de euros "perdidos"?.

La Arrixaca tendrá un laboratorio de vanguardia en células madre

La Unidad de Terapia Celular investigará nuevos tratamientos contra enfermedades degenerativas y cáncer en una 'sala blanca'

La Arrixaca se prepara para ser un centro de referencia en la investigación con células madre, un campo en el que se juega, en buena parte, el futuro de la medicina. La batalla contra el cáncer, el tratamiento de enfermedades degenerativas, la regeneración de tejidos y huesos dañados. Las posibilidades son enormes y el principal hospital de la Región estará en primera línea gracias a su Unidad de Terapia Celular, creada hace ahora tres años, y a un nuevo laboratorio que empezará a funcionar este año y que contará con toda la tecnología y las medidas de bioseguridad necesarias. Bautizada como la 'sala blanca' por su completo aislamiento del exterior, permitirá llevar a cabo ensayos clínicos que ahora no pueden desarrollarse en Murcia por falta de infraestructura.
El proyecto será posible gracias a una inyección de más de un millón de euros del Ministerio de Ciencia e Innovación a través del Instituto de Salud Carlos III. La Unidad de Terapia Celular de La Arrixaca, que dirige el hematólogo José María Moraleda, ha tenido que pelear con hospitales y centros de investigación de toda España en una competitiva convocatoria para conseguir esta subvención. La Comunidad Autónoma, por su parte, se hará cargo del mantenimiento del laboratorio.
La 'sala blanca' era un objetivo vital para el equipo de José María Moraleda. Sin esta infraestructura, la investigación con células madre en la Región se habría estancado. La Unidad de Terapia Celular está llevando a cabo, desde hace algo más de dos años, un ambicioso ensayo clínico con enfermos de esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una cruel enfermedad degenerativa para la que todavía no hay tratamientos eficaces: las células nerviosas que controlan el movimiento de la musculatura (las motoneuronas) van destruyéndose inexorablemente hasta que el enfermo muere. Los investigadores de La Arrixaca, en colaboración con el Instituto de Neurociencias de la Universidad Miguel Hernández de Elche y otros organismos, tratan de probar si las células madre adultas son capaces de frenar este proceso degenerativo.
Para ello, seleccionaron a once pacientes de entre 120 candidatos. Les extrajeron células madre de la médula ósea y las reimplantaron en la médula espinal. «Hemos visto que el tratamiento es seguro y no provoca efectos secundarios de importancia», explica el doctor Moraleda. Sin embargo, «tenemos que ampliar el estudio a más pacientes para confirmar esta conclusión, y además tenemos que explorar con más profundidad la eficacia del tratamiento». Ahí es donde entra en juego la nueva 'sala blanca'. En este laboratorio se podrá hacer algo fundamental que ahora no es posible: manipular las células madre que se extraen de los pacientes antes de reimplantarlas.
«Podremos seleccionar las células madre adultas mesenquimales», que son potencialmente más efectivas porque proceden del mesodermo (la capa celular intermedia del embrión en desarrollo, y de la que se derivan los huesos, el tejido conectivo, los músculos, la sangre y los tejidos linfáticos).

Nuevos ensayos
En éste y otros proyectos, el equipo de Moraleda colaborará con Robert Sackstein, profesor de la Harvard Medical School y director de los programas de Investigación Traslacional y de Trasplante de Médula Ósea del General Hospital of Massachusetts. Sackstein es un pionero en la manipulación de células madre adultas. Sus estudios han abierto un camino por el que ahora esperan transitar los investigadores de La Arrixaca. Así, la Unidad de Terapia Celular espera a contar con la 'sala blanca' para investigar el uso de células mesenquimales en aquellos pacientes que, tras someterse a un trasplante de médula ósea, sufren lo que se conoce como enfermedad injerto contra huésped (EICH). Es decir, cuando la nueva médula ósea proveniente de un donante rechaza, como respuesta inmunitaria, los tejidos de la persona que recibe el trasplante.
«Estas células madre mesenquimales inducen tolerancia», lo que significa que su uso podría ser útil en el futuro para combatir el rechazo que se produce en muchas ocasiones en trasplantes de otros órganos, como hígado o riñón.

Un préstamo perdido
La nueva 'sala blanca' abre muchas posibilidades, pero éstas podrían haber sido todavía mayores si la Consejería de Sanidad no hubiese rechazado un préstamo de unos 11 millones de euros que ofreció el Ministerio de Ciencia e Investigación para la creación de un centro completo de investigación en Medicina Regenerativa. El préstamo, a interés cero y con condiciones flexibles para su devolución, habría situado a La Arrixaca a la vanguardia española en este campo. El equipo de Moraleda no tira la toalla, y confía en que sea posible conseguir esta ayuda en otra ocasión.
La crisis económica se ha convertido en un serio obstáculo para la investigación y también para otros proyectos como el hospital oncológico regional que Sanidad prevé instalar en La Arrixaca, pero que de momento ni siquiera tiene ubicación.
Pero los científicos no se rinden y siguen trabajando. Por ejemplo, se buscan nuevas fórmulas en el tratamiento de la isquemia en extremidades inferiores (esto es, la reducción del riego sanguíneo en las piernas por la muerte de las células de la arteria). Los médicos de La Arrixaca estudian si las células madre son capaces de regenerar los vasos sanguíneos, lo que permitiría recuperar el riego y con ello evitar la amputación. El hospital abrió el año pasado dos ensayos clínicos, uno en pacientes diabéticos, en los que la isquemia es más frecuente, y otro en enfermos no diabéticos. En el proyecto también participan la Clínica Universitaria de Navarra e investigadores de Salamanca.
Uno de los campos en los que las células madre están mostrando más potencialidad es en la cicatrización de grandes heridas. Un equipo dirigido por el cirujano Gregorio Castellanos operó a varios pacientes utilizando células madre de la membrana amniótica, que recubre el saco embrionario para proteger al feto. Estas células modulan la función de una proteína -la TGF beta- que interviene en el proceso de cicatrización.

Fracturas de hueso
Las líneas de investigación se multiplican. Especialmente potente es la que lleva a cabo el equipo de Bioingeniería Ósea del hospital, que dirige Luis Meseguer, para lograr la regeneración de hueso. Primero, los médicos extraen células madre de la médula ósea. Las aíslan y las cultivan en un soporte, dando lugar a un biomaterial (por la unión de este material inorgánico y las células), que se implanta en la zona en la que falta el hueso. Las células madre tienen la capacidad de 'convertirse' en células de hueso, cerrando así la fractura. El año pasado, el equipo de Bioingeniería Ósea empezó a estudiar el uso de la seda como soporte para estas células.
En hemofilia hay una última línea de investigación. Estos enfermos necesitan factor de coagulación, que en estos momentos se fabrica de forma sintética mediante técnicas de biología molecular. El objetivo es que en el futuro pueda generarse coagulante a partir de las células madre.

QUÉ SE INVESTIGA

Esclerosis lateral amiotrófica (ELA): Once pacientes se han sometido a un ensayo clínico que comenzó hace más de dos años. A los enfermos se les extrajeron células madre adultas de la médula ósea y se les reimplantaron en la médula espinal. El objetivo es frenar el proceso degenerativo de esta enfermedad, que a día de hoy es incurable.
Cicatrización de grandes heridas: Se investiga el uso de células madre de la membrana amniótica, que recubre el saco embrionario y protege el feto, en la cicatrización de heridas.
Isquemia de las extremidades inferiores: Es una enfermedad de las arterias que dificulta el riego sanguíneo. Se están usando células madre en varios ensayos clínicos para regerenar los vasos sanguíneos dañados.
Uso de células para la regereneración de hueso en fracturas y necrosis óseas.
Un nuevo ensayo clínico estudiará si las células madre adultas pueden reducir el rechazo en trasplantes de médula ósea. El principal problema en quienes se someten a un trasplante de este tipo es la enfermedad injerto contra huésped: la nueva médula ósea, que genera los glóbulos blancos y con ello la respuesta inmunitaria, rechaza los tejidos del receptor. El objetivo es controlar ese problema con células madre adultas mesenquimales, algo que podría funcionar también en el futuro en el trasplante de otros órganos, como riñón o hígado.
Publicado en LA VERDAD de Murcia.

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