lunes, marzo 22, 2010

"No consigo ver la salida".


«No consigo ver la salida»

María Nieves está en graves apuros económicos. :: MITXEL ATRIO

El desempleo, los efectos de la crisis y las novedades incluidas en la ley que regula la concesión de ayudas están provocando la saturación de numerosos trámites administrativos en los servicios sociales de la Diputación con el fin de conseguir la renta básica. Entre las montañas de formularios que se acumulan en los despachos de la entidad foral destacan casos como el de María Nieves Mendiola, una vecina de Bilbao que lleva más de cuatro meses esperando recibir esta partida.
Hasta el pasado otoño, esta mujer llevaba una vida modesta. Aunque había pasado a engrosar las listas del paro tras el cierre del quiosco de prensa donde trabajaba, conseguía salir adelante con parte de la renta básica que complementaba su subsidio de desempleo. De esta forma, sus ingresos eran similares al salario mínimo interprofesional, fijado en 633 euros. Sin embargo, a principios de noviembre, María Nieves agotó sus 180 días de paro y se vio sumida en una situación bastante más grave.
Acudió el 12 de noviembre al servicio social de base del Casco Viejo en Bilbao para presentar una solicitud y detallar su nueva situación. Este trámite le daba derecho a recibir íntegra la renta básica. De las oficinas municipales, su expediente pasó a manos del departamento foral de Acción Social.
«Me acusan de morosa»
Allí aguarda en el cajón de algún despacho a la espera de ser tramitado mientras María Nieves ve pasar los días con angustia. A menudo abre su buzón con la esperanza de encontrar dentro la carta oficial que le sirva como pasaporte hacia una posición menos angustiosa.
Mendiola sobrevive ahora a duras penas con un pensión de 280 euros que percibía como suplemento. A esta cantidad hay que añadir los 250 euros mensuales en concepto de complemento de vivienda que destina para el pago del alquiler de un pequeño piso en la calle Ollerías Altas. «Está casi en ruinas», denuncia.
Sin embargo, esta bilbaína sostiene que con su pensión se ve incapaz de hacer frente a unos gastos que trata de ajustar al límite. Cualquier imprevisto supone toda una odisea. «Hace poco, mi comunidad tuvo que cambiar la antena y como no podía pagar, mis vecinos me acusaban de morosa con anónimos», relata con tristeza. Para esquivar este tipo de episodios, ha recurrido a la caridad de su familia y amigos. «No sé ya ni cuánto le debo a mi hermana», reconoce. Incluso ha llamado a la puerta de diferentes organizaciones benéficas. «En Cáritas me dicen que tienen muchísimas solicitudes y que no me pueden ayudar», lamenta.
«No tengo ilusión por nada»
La desesperada coyuntura económica en la que vive ha comenzado a mellar su ánimo hasta el punto de necesitar atención psicológica. María Nieves emplea frases cortas pero contundentes. «No soporto esta situación», confiesa. «Ya no tengo ilusión por nada», advierte. «Lo peor de todo es que no veo salida», subraya.
Mendiola reclama una «urgente» solución. Y ésta pasa, en su opinión, por la tramitación y aprobación de su expediente. «No quiero vivir de las ayudas, soy una persona activa», aclara con semblante serio. A sus 51 años, una fibromialgia le impide trabajar. Aunque los tribunales médicos han reconocido su caso, no le ha servido para obtener una pensión de invalidez.
Responsables del departamento foral de Acción Social admiten retrasos de hasta cuatro meses en la tramitación de los expedientes. Portavoces de la Diputación atribuyen la demora al cambio de legislación que prepara el Gobierno vasco, por lo que la renta básica pasará a denominarse renta de garantía de ingresos.
Según fuentes de Acción Social, la crisis ha disparado la «avalancha de nuevas solicitudes» en los servicios sociales. La actual situación económica ha generado «un atasco» que, en algunos casos, alcanza los cuatro meses. Pese al desasosiego existente, la Diputación hace un llamamiento a la calma a los afectados. Asegura que «ya se están intentando solucionar» los problemas. Confirman que, en todo caso, «se garantizarán los retrasos», por lo que los perceptores recibirán los subsidios «con carácter retroactivo».

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