lunes, octubre 18, 2010

Ganarle años de vida al cáncer


En primer término, Juan Cadiñanos (bioquímico). Detrás, Alberto Pérez (radiofísico), Noelia Sánchez (técnica), Jorge de la Rosa (biólogo), Rebeca Álvarez (técnica), Rubén Cabanillas (otorrino y patólogo), Miguel Valle (oncólogo), Ana Belén Bermúdez (administrativa) y Santiago Vilar (oncólogo de radioterapia). :: MARIO ROJAS


17.10.10 - 02:24 - OVIEDO.

El área de Radioterapia del IMOMA echará a andar tras el verano de 2011 y lo hará con un equipo como el que sólo hay cuatro en el mundo .El Instituto Oncológico del Centro Médico incorporará un acelerador para tratar tumores en movimiento.«Hay que aumentar la supervivencia y conseguir convertirlo en una dolencia crónica».Si no puedes contra él, al menos, cronificálo. Esto es lo que tras años de investigación y mejora en los tratamientos han hecho los expertos en sida. La demora en el hallazgo de una vacuna certera contra el VIH les ha llevado a probar otra estrategia: cronificar la enfermedad mientras llega la curación definitiva. En el cáncer, los tiros parecen ir también por ahí. Mientras se descubren nuevos genes implicados en los tumores, mientras investigadores de todo el mundo, incluidos los asturianos, continúan desvelando novedosos entresijos de esta dolencia que cada año provoca 3.500 muertes en el Principado, a este lado de la consulta el reto pasa por aumentar la supervivencia, mejorar la prevención y convertir al cáncer en algo crónico, en la medida de lo posible.
Actualmente, los enfermos oncológicos se encuentran con estadísticas muy diversas. Los tumores de próstata, testículo, mama o algún tipo de linfomas son los que muestran mayor índice de supervivencia, superando tasas del 80 y 90%. Sin embargo, en el otro lado de la balanza, están algunos de los más habituales como son los de pulmón, páncreas, vías biliares ó esófago, con índices de superación bastante más bajos.
Los diagnósticos personalizados mediante el uso de las herramientas que brindan la biología molecular y la genética han abierto una nueva gama de posibilidades terapeúticas para los afectados. El Instituto de Medicina Oncológica y Molecular de Asturias (IMOMA), vinculado al Centro Médico de Asturias, que inició su andadura hace dos años, «dispone ya de protocolos actualizados y consensuados para asegurar que los pacientes reciban el tratamiento más adecuado a su situación». Así lo aseguran Rubén Cabanillas, director de la Unidad Oncológica Clínica y Traslacional, y Juan Cadiñanos, responsable del Laboratorio de Medicina Molecular del IMOMA. Precisamente, éste bioquímico es el responsable, junto al biólogo Jorge de la Rosa, del hallazgo de nuevos marcadores genéticos implicados en el cáncer. Su descubrimiento, en el que participan la Universidad de Oviedo y el Wellcome Trust Sanger Institute de Cambridge (Reino Unido), fue publicado el pasado viernes en la prestigiosa revista Science.

300 enfermedades juntas
Los expertos del Centro Médico de Asturias, entre los que figuran también Alberto Pérez, director del Servicio de Radiofísica, y Santiago Vilar, responsable del Servicio de Oncología Radioterápica, prefieren no hablar de vacunas milagrosas contra el cáncer. Tampoco son de los que ponen fechas en el calendario, como acaba de hacer recientemente un Premio Nobel de Medicina. «El cáncer es una amalgama de hasta 300 enfermedades. Va a ser difícil encontrar una solución única», opina Vilar, el radioterapeuta. Similar postura mantiene Rubén Cabanillas, para quien el reto no sólo está en «seguir investigando, sino en aumentar la prevención, ya que cuanto primero descubramos un cáncer, mayor es la posibilidad de que la terapia sea efectiva».
Precisamente, el IMOMA (centro de carácter privado) incorporará el próximo verano una nueva herramienta. Se trata del Servicio de Oncología Radioterápica, en cuya ejecución se acabarán por invertir más de seis millones de euros. El mayor coste va destinado a la adquisición del acelerador lineal, una máquina de alta gama, de las que sólo hay cuatro o cinco en el mundo. Actualmente, Asturias dispone de dos unidades de radioterapia con acelerador. Las dos están en la red pública. Una en el HUCA, la más dimensionada, y la otra en el Hospital de Jove, en Gijón.
La del IMOMA será una sala de radioterapia de ultimísima generación. Tan es así que las empresas responsables del acelerador, Varian Medical Systems y Brainlab, han creado un grupo internacional de trabajo para medir los resultados de este adelantado aparato. Según explicó Santiago Vilar, el acelerador incorpora una novedosa tecnología de imágenes. «Nos permite tratar cánceres en movimento», señala.
¿Qué ventajas tiene esto? Que las radiaciones que se emiten sobre el tumor se calculan a la milésima, lo que contribuye a reducir el daño en los tejidos sanos de alrededor. Los expertos llaman a esto «radioterapia guiada por la imagen». Consiste en seguir al tumor en tiempo real mientras se radia. «El cuerpo humano, como por ejemplo, los pulmones, se mueven mientras los radiamos. Este acelerador nos permitirá acompañar el movimiento pulmonar mientras dura la radiación», detalla Alberto Pérez, radiofísico. Esto abre nuevas posibilidades terapéuticas. «Podremos tratar más enfermos. Entre ellos, los paliativos y algunos enfermos considerados hasta ahora como incurables», explica el director de la Unidad de Oncología Clínica y Traslacional. También se podrán abordar tumores neurológicos complejos y casos en los que el paciente «tenga un número limitado de metástasis», lo que contribuirá a «aumentar la supervivencia y conseguir que el cáncer acabe siendo una enfermedad crónica», deseó Rubén Cabanillas.
Diario El Comercio 17 octubre

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