miércoles, marzo 30, 2011

La Reboria alerta de los riesgos de la subestación para la salud

Los vecinos apelan a informes técnicos y al caso de Carrió Pablo Quiroga, junto a su casa, en Carrió, con la subestación eléctrica detrás.
b. fernández


Carrió,

07:43 Braulio FERNÁNDEZ

Una subestación como la que Red Eléctrica Española (REE) planea instalar en La Reboria, entre las parroquias carreñenses de Prendes y Pervera, tiene efectos nocivos para la salud de quienes viven en su entorno. Así lo sostienen los vecinos, remitiéndose a las repercusiones de la subestación que existe desde hace años en Carrió, cuyas características son similares a la que ahora se pretende levantar. «Es un desastre», sentencian. «Lo peor son las radiaciones que emiten las subestaciones sobre las viviendas próximas», explica Pablo Quiroga, cuya casa se encuentra muy cerca de la instalación eléctrica de Carrió. Este vecino echa mano de los estudios realizados por diferentes universidades del mundo para afirmar que su efecto sobre la salud es muy dañino. «También afectan a los cultivos y al paisaje». Quiroga asegura que la subestación de 400 kilovatios de Carrió, con la misma potencia que la prevista en La Reboria, «genera enfermedades, y en este pueblo lo hemos vivido en primera persona». Según explica, se trata de afecciones «de todo tipo» y que, añade, «nunca aparecen reflejadas en los estudios de Red Eléctrica Española». Este vecino apoya sus afirmaciones en los resultados de un estudio elaborado en 2006 por el doctor Darío Acuña Castroviejo, de la Universidad de Granada, quien explica que «las ondas electromagnéticas de las corrientes eléctricas distorsionan el funcionamiento normal del organismo humano». Entre los efectos perjudiciales para la salud, ese informe relaciona «trastornos neurológicos, cardiopulmonares, reproductivos, dermatológicos, hormonales e inmunológicos, y un incremento del riesgo de padecer varios tipos de cáncer, como leucemias agudas». El doctor Acuña considera especialmente sensible a la población más joven, por la «asociación entre los campos electromagnéticos y el cáncer, particularmente la leucemia infantil». El suyo no es el único estudio que llega a estas conclusiones. Existen informes de la Universidad de Carolina del Norte, de 1986, que consideran probada la relación entre el cáncer y los campos electromagnéticos y otros de la Universidad del sur de California que establecen que «la proximidad a las líneas de alta tensión puede incrementar el riesgo» de padecer leucemia infantil. Hay otros perjuicios derivados de la presencia de estas instalaciones, como «los riesgos derivados de los accidentes -las explosiones que tuvieron lugar en Carrió en 2008-, los ruidos constantes producidos por la actividad electromagnética y la destrucción del paisaje». Máxime cuando, como destaca este vecino, «el corredor de alta tensión hasta la ZALIA pasará por todo el valle de Carreño».

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