domingo, abril 18, 2010

SALUD Y MUJER: Diferentes ante el médico

sábado 17 de abril de 2010 Información facilitada por: Cathy

Nuestra salud no es peor, pero es distinta y negarlo pone en riesgo la vida y el bienestar de las mujeres. Por ISABEL NAVARRO

Algunos cardiólogos se han colgado un cartel para recordarlo pero, a menudo, lo vuelven a olvidar: “Las amas de casa deprimidas también se mueren de infarto”. Suena despectivo, pero describe el prejuicio que durante años ha provocado que el diagnóstico de una mujer con angina de pecho tardase una hora más que el del hombre. “A mi madre no le hicieron caso –cuenta Virtudes–. No sabía lo que le pasaba, tenía naúseas y en urgencias la despacharon rápido. En el viaje de vuelta le dio un ataque al corazón y nos quedamos con ella en los brazos”. El infarto es una de las primeras causas de muerte femenina, pero a estos dolores se les suele considerar “atípicos” porque durante siglos la investigación y la asistencia sanitaria han mirado a las mujeres “como si fuesen hombres” y no tiene en cuenta que los síntomas pueden ser distintos en cada género. La doctora Valls-Llobet, en su libro “Mujeres, salud y poder” (Cátedra), analiza la salud pública desde una perspectiva de género y trata de contestar a una serie de preguntas cruciales:“¿Por qué se siguen considerando como inferiores o poco importantes los problemas crónicos que presentan las mujeres? ¿Por qué se medicalizan sistemáticamente los procesos naturales como el embarazo, el parto y la menopausia?”. Carme Valls insiste en que decir “me duele” o “estoy cansada” tiene un valor y hay que sostenerlo frente a la devastadora frase “usted no tiene nada”: “Filosóficamente, esta respuesta es muy grave, porque siempre tenemos algo dentro –dice la doctora–, y el síntoma siempre es una queja del cuerpo. Puede que tengas un problema psicológico o te están haciendo “mobbing” en el trabajo. Sería más honesto decir: “No hay nada orgánico que yo vea”, pero ni siquiera eso es cierto porque muchas mujeres tienen hipotiroidismo, anemia o carencia de vitamina D y no lo saben”. Las anemias constituyen la causa más frecuente en todo el mundo de que las mujeres permanezcan eternamente cansadas. El hipotiroidismo es otra enfermedad que sólo se trata cuando está muy avanzada. La falta de vitamina D es la tercera pata de la mesa que hace peor la calidad de vida de las mujeres, sobre todo en la menopausia.

UN DERECHO. La doctora Valls reivindica que la mujer sea protagonista de su salud, “porque, aunque hay personas que encuentran un cierto grado de compensación en “ser enfermas”, a mí la definición de salud que me gusta es la de la autonomía personal. Tienes que ser lo más autónoma posible en medio de las dificultades. Autonomía personal, solidaria y gozosa. Eso es la salud y eso es lo que nos merecemos”.

EL ROSTRO Judith Marquès es agrónoma y hace cinco años se intoxicó con pesticidas. Desde entonces todos los productos químicos la agreden: “Un día tengo un ataque epiléptico, otro día no veo, otro día me desmayo…”.Síntomas que se encuadran en el Síndrome de Sensibilidad Química Múltiple (SQM), aunque la diagnosticaron histeria: “La primera vez que me mandaron al psiquiatra tuve suerte, porque nunca he tenido depresión y me confirmaron que mi problema no era de ese tipo. Cuando vas al médico lo que necesitas es que te cure o te ayude, pero no que te esté cuestionando. Tardaron mucho en hacerme caso y casi me quedo en el camino”, explica.El porcentaje de población femenina afectada por esta enfermedad es mucho mayor que el masculino. El SQM no está reconocido como enfermedad, aunque sí lo consideran como tal en países como Alemania, Austria y Japón.En España hay muchas personas inmersas en procesos judiciales para conseguir una invalidez por este síndrome, “en especial mujeres, porque es curioso que teniendo las mismas patologías nosotras somos cuestionadas”.
LA MEDICINA HA MIRADO A LAS MUJERES COMO SIFUERAN HOMBRES.
FUENTE:Mujer hoy Del 20 al 26 de marzo de 2010

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